El tiempo. The time.

Tenemos de nuevo con nosotros a Pac’s, ya lo leímos en un post muy exitoso con Lengua a la humana (el poder de la palabra). Hoy nos habla del TIEMPO, el escrito es tan detallado y completo que lo ha dividido en tres partes:

  1. El tiempo. Introducción.
  2. El tiempo y la mente humana.
  3. El tiempo-ejercicios

Yo lo he leído varias veces, me ha parecido muy interesante, con reflexiones en las que no reparas normalmente y un apartado práctico donde propone varios ejercicios.

Aqui os dejo con la primera parte, creo que os va a enganchar para el siguiente post.



INTRODUCCIÓN. DEFINICIONES DEL TIEMPO. EL TIEMPO COMO UNA REALIDAD NO MATERIAL O CONCEPTO MENTAL.

Iba caminando por la calle y mire la hora en el reloj. No quería llegar tarde a la cita que tenía. Pero lo que vi esta vez difería de lo que había visto hasta entonces. Había mirado muchas, infinidad de veces mi reloj pero aquella vez y por algo que ignoro pude ver por primera vez el reloj como un artefacto extraño y al que estaba atrapado. Fui consciente de lo que simbolizaba. Había desplazado hacía aquel aparato todo el poder de organizar mi vida, de distribuir mis acciones. Había mirado el reloj y había descubierto el tiempo….

Alguien ha visto alguna vez el tiempo? ¿Cómo es el tiempo? ¿Qué color tiene? ¿Qué sabor o textura posee? ¡Ninguna! El tiempo no está contenido en los relojes ni está en ningún lugar que no sea en nuestra mente. El tiempo es el marco estructural simbólico mental que nos proporciona y nos ayuda a organizar nuestras tareas con eficacia.

En terminología física el tiempo es una magnitud física con la que medimos la duración o separación de acontecimientos. El tiempo permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un futuro y un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro, el presente. Sin embargo, no va a ser de física de lo que vamos a hablar hoy, pues el tiempo no es nada y es lo que hacemos con el tiempo lo que nos importa.

IMG_3992

HISTORIA DEL TIEMPO

LAS TENTACIONES DE LA LUNA

Como ha venido ocurriendo a lo largo de nuestra continua adaptación a la Naturaleza, desde la infancia de la humanidad hemos precisado métodos para medir el paso del tiempo y de las estaciones, necesarios para poder predecir cuando sembrar, cuando habría heladas o cuando iban a llegar las lluvias. ¡La necesidad de predecir el tiempo no ha sido solo la de prever cuando coger los paraguas y chubasqueros para pasar las vacaciones o el fin de semana fuera de casa!

En el firmamento de los primeros seres humanos, la luna aparecía una vez y otra vez llegada la noche y además su forma era progresivamente cambiante; por eso la primera tentación que sufrió el hombre para medir el tiempo fue la de usar como instrumento a la luna. En la antigua Babilonia, hechos curiosos y notables como el de observar la compartimentación de las cáscaras de algunos crustáceos como el Nautilos o los días que dura el ciclo menstrual femenino llevaron  a que los primeros hombres de ciencia, más astrólogos que astrónomos en aquel momento, llegaran a establecer que la duración del ciclo lunar de 28 días- noches fuera el parámetro más confiable a seguir para establecer calendarios como esquemas temporales que contribuyeran a la cooperación entre los individuos y que facilitaran la realización de proyectos comunes entre las personas.

Aquellas observaciones y especulaciones determinaron la fijación y el encierro de los babilonios  en la idea de establecer una primera relación y medición del tiempo con los ciclos lunares, llegándolo a relacionar con el ciclo del sol que marca las estaciones.

EL AÑO SOLAR

Egipto es un gran territorio atravesado de Sur a Norte por un gran río, el Nilo. El Nilo fertiliza los terrenos adyacentes a sus orillas y permite la fecundación de la tierra y la producción de todo tipo de vegetales, la alimentación de los humanos y de los animales. Ha sido y es en el territorio el agua de la vida. Cada año y hacia el mismo período estacional experimenta una crecida anual de sus aguas, lo que determinaba el calendario de siembra y cosecha.

Por este motivo los egipcios fueron los primeros en identificar esta regularidad del ciclo del tiempo.  El ritmo anual del Nilo o “año del Nilo” marcaba el ritmo de la vida egipcia. Hacia el año 2500 aC fueron los egipcios los primeros en descubrir la duración del año solar

El año egipcio fue adoptado por Julio Cesar para su calendario juliano y se usó este calendario hasta la edad media (S. XIV)

Pero seguir los ciclos, ya sea lunares o solares, atrapaba al hombre en los ritmos de la naturaleza y lo hacía prisionero de ella.

figuras_silencios-e1522955139671.jpg

LAS INFLUENCIAS DE LA ASTROLOGÍA

La observación de los astros y de los cuerpos celestes, de las posiciones planetarias y un desesperado afán por conocer y predecir el futuro que depara a los seres humanos en base a patrones de alineación de los cuerpos celestes fueron conduciendo hacia la creación de los meses y de las semanas, para avanzar hacia un dominio del mundo estableciendo un ritmo propio y preparándose poco a poco otro cambio para escapar de la prisión de los ritmos naturales del “una vez y otra vez” de la naturaleza. Más tarde y con el paso del tiempo la Astrología fue divorciándose y reconvirtiéndose parte en ciencia y parte en religión

Uno de los primeros instrumentos medidores del tiempo conocidos que se utilizaron fueron los relojes de sol. Claro está que tenían un gran inconveniente que era cuando no había sol por estar este oculto por las nubes o ser de noche. Pero la capacidad inventiva humana no tiene límite y pasaron unos 500 años para llegar a construirse relojes de agua que permitían medir las horas de la noche. Después comenzaron a llegar los relojes de arena, de velas, o tan curiosos artefactos como relojes de aromas que fueron usados para medir intervalos pequeños de tiempo. Anecdótico y gracioso que se emplearan los primeros relojes de arena para limitar la oratoria de los abogados en sus charlas.

Hacia el S. XIV  e inventados y usados por religiosos  para señalar las horas canónicas se diseñaron los primeros relojes mecánicos de pesas en torres y que hacían sonar las horas en campanas a intervalos uniformes. Hacia 1410 Bruneleschi crea un reloj impulsado por resortes que se puede situar como un primitivo precursor de los modernos relojes. Hacia el S. XVI (1500) se señalan y calculan los cuartos de hora y más tarde, hacia el S. XVIII se crean los relojes de péndulo. El tiempo “portátil”, por decirlo de algún modo, lo inventa Galileo Galilei, midiendo y observando los períodos de oscilación de los péndulos

Nuestras horas, minutos y segundos ya son inventos más recientes. Son referencias temporales del día, independientes de los ciclos de la naturaleza y que nos permiten precisar el orden de realización de nuestras actividades en un consenso.

J. Boorstin en su libro “Los descubridores”, nos dice: “La arqueología de nuestra vida cotidiana nos lleva por todo el mundo. Los 365 días de nuestro año se lo debemos a los antiguos sacerdotes egipcios, en tanto que los nombres de algunos meses-enero, febrero, marzo- y días de nuestra semana de siete días –sábado, domingo, lunes-nos evocan el vínculo con los antiguos hebreos y con los astrólogos griegos y romanos. Un historiador de la ciencia de la antigüedad nos recuerda que cuando señalamos las horas de nuestro día de veinticuatro horas y distinguimos los minutos después de la hora, estamos viviendo de acuerdo a los resultados de una modificación hecha por los griegos de una costumbre egipcia combinada con los procedimientos numéricos de los babilonios.

Pac’s

Anuncios